Se acuerdan, espectadores españoles, cuando en España había que devolver los envases retornables? O cuando no se veían las vitrocerámicas, los microondas o los grifos “monomando”? Cuando aún no se había implantado el bonobús o el reciclaje y sus separaciones por colores?
Cuando existían los teléfonos fijos aquellos que tenían el cassette pequeño para el contestador? Cuando todo estaba más barato, las calles estaban más sucias y la fruta y la verdura había que lavarlas porque traían tierra y bichos? Cuando el jabón era en pastillas y las latas no traían “abrefácil”? Cuando después de barrer te tenías que agachar porque el recogedor no tenía mango largo? Cuando la fregona era un articulo de lujo?
Cuando no había tanta conciencia de ponerse el cinturón ni tantos controles de alcoholemia? Cuando los estadios de futbol tenían aquellas “gradas populares”, todas de cemento y sin butacas?
Pues así se vive en Argentina hoy día.
Pero esto no es una crítica; es una reflexión.
Y mi pregunta es:
Se vivía mal hace 20 años? Se vive mejor ahora en España?
o_O
martes, 21 de julio de 2009
domingo, 19 de julio de 2009
Nos gusta la palabra GUAY
La palabra guay proviene de una palabra árabe que suena /kuaiis/. En el español coloquial se ha introducido desde finales de los años 60 y hoy está empezando a morir (esperemos que no). Ésta es más o menos su historia.
En principio, guay calificaba aquéllo que era de buena calidad. Su empleo estaba restringido al ámbito del pequeño comercio del hachís que se traía de Marruecos. En Marruecos siempre se había fumado kif (flores de la planta hembra de marihuana), pero en la segunda mitad de los sesenta pasaron por las montañas del Rif algunos hippies alemanes que venían del Himalaya y habían aprendido allí la fabricación del producto llamado después "chocolate", basado en los aglomerados resinosos de la flor femenina del cáñamo.
Entonces comenzó un comercio que lucró a muchos "camellos" del principio, cuando la cosa estaba aún poco vigilada. Con el hachís se trajeron algunas palabras, una de ellas el propio nombre del producto, hachís /haxix/ (en árabe حشيش /hashîsh/), que en principio significaba "hierba". Otra es la que estamos tratando, del árabe كويس /kuwayyis/ que significaba "bueno" o "bonito" y que convertido en guais cobró el sentido de "hachis de buena calidad" frente a jaravaca, que significaba "hachís de mala calidad" y venía de خربقة /jarbaqa/, "cosa muy mala" (tras un cruce por etimología popular con خراء بقر /jarâ' baqar/, "caca de vaca").
Este léxico se extendió desde Cádiz, Huelva y Sevilla (donde por la pronunciación de los andaluces se quedó como guai, desprovista de la -s final) hacia Madrid y el norte de España con la forma guay. En los años 80, guay se difundió por todas partes sobrepasando su ámbito primitivo y llegó a ser una palabra asociada a la juventud. Lo guay era lo cool, lo que estaba de moda, incluso llegó a publicarse una revista juvenil editada en Barcelona que se llamaba Guay.
Al final ya era una palabra que usaban hasta los niños. Con el tiempo, ha empezado a desaparecer tan rápidamente como apareció. Es lo que pasa con el léxico de jerga. Los jóvenes la han arrinconado, ya no se lleva, ya no está de moda. En definitiva, "guay" ya no es guay. La han derivado en guapo. Ahora un chaval no dice que su coche tuning es "un carro guay", sino que es un carro "guapo". Sólo sobrevive en parte en el lenguaje infantil.
Curiosamente, cierto claim de cierto anuncio de cierto complejo inmobiliario de Castellón que podemos ver y oir en los medios, nos repite con una voz de pito: "¡Marina d'Or!... ¡Qué guay!"
En principio, guay calificaba aquéllo que era de buena calidad. Su empleo estaba restringido al ámbito del pequeño comercio del hachís que se traía de Marruecos. En Marruecos siempre se había fumado kif (flores de la planta hembra de marihuana), pero en la segunda mitad de los sesenta pasaron por las montañas del Rif algunos hippies alemanes que venían del Himalaya y habían aprendido allí la fabricación del producto llamado después "chocolate", basado en los aglomerados resinosos de la flor femenina del cáñamo.
Entonces comenzó un comercio que lucró a muchos "camellos" del principio, cuando la cosa estaba aún poco vigilada. Con el hachís se trajeron algunas palabras, una de ellas el propio nombre del producto, hachís /haxix/ (en árabe حشيش /hashîsh/), que en principio significaba "hierba". Otra es la que estamos tratando, del árabe كويس /kuwayyis/ que significaba "bueno" o "bonito" y que convertido en guais cobró el sentido de "hachis de buena calidad" frente a jaravaca, que significaba "hachís de mala calidad" y venía de خربقة /jarbaqa/, "cosa muy mala" (tras un cruce por etimología popular con خراء بقر /jarâ' baqar/, "caca de vaca").
Este léxico se extendió desde Cádiz, Huelva y Sevilla (donde por la pronunciación de los andaluces se quedó como guai, desprovista de la -s final) hacia Madrid y el norte de España con la forma guay. En los años 80, guay se difundió por todas partes sobrepasando su ámbito primitivo y llegó a ser una palabra asociada a la juventud. Lo guay era lo cool, lo que estaba de moda, incluso llegó a publicarse una revista juvenil editada en Barcelona que se llamaba Guay.
Al final ya era una palabra que usaban hasta los niños. Con el tiempo, ha empezado a desaparecer tan rápidamente como apareció. Es lo que pasa con el léxico de jerga. Los jóvenes la han arrinconado, ya no se lleva, ya no está de moda. En definitiva, "guay" ya no es guay. La han derivado en guapo. Ahora un chaval no dice que su coche tuning es "un carro guay", sino que es un carro "guapo". Sólo sobrevive en parte en el lenguaje infantil.
Curiosamente, cierto claim de cierto anuncio de cierto complejo inmobiliario de Castellón que podemos ver y oir en los medios, nos repite con una voz de pito: "¡Marina d'Or!... ¡Qué guay!"
(La) Argentina
Me preguntaba el porqué de poner ese “La” delante de Argentina.
Parecía que hablaban de una mujer.
- Viste a la Juana?
- Sí, iba con la María pa’ casa de la Adela.
Te vas dando cuenta que con esa mujer llamada Argentina mantienes algo así como una relación sentimental cuando convives con ella. Una vez ella te da el visto bueno, comienza el affaire; una aventura novelesca, llena de pasión, traiciones, misterios, encuentros,…
Esa guapísima mina es rebelde y contestataria como todas las chicas jóvenes. Tiene unas enormes ganas de vivir, de salir de noche, beber por los bares, de charlar con amigos. Pero no os penséis que es inocente. Es muy madura para su edad. Tiene inquietudes culturales. Quiere ir al teatro, bailar tango, le encanta componer canciones y poemas.
Al estar con ella te besa en los labios dulcemente. Se enfada por nada y luego os reconciliáis felizmente. Es infiel por naturaleza pero imposible tenerla vigilada. Se entrega cuando hacéis el amor pero por la mañana tu cama estará vacía.
A pesar de su juventud ya es madre. Quiere mucho a sus hijos aunque no pueda mantenerlos. No les presta mucha atención porque quiere que vuelen libres, que sean autosuficientes. Ellos la adoran y siempre se acuerdan de ella orgullosos.
Lo que ellos ni vosotros ni yo mismo sabía es que La Argentina es prostituta. Ejerce la prostitución para conseguir algo de dinero extra. Trabaja las noches con orgullo, no pierde su dignidad. Sale a la calle y se vende por unas monedas. No mira a los ojos. Es arisca y soberbia. Con todo el daño que le han hecho, nadie ha podido con ella. Es fuerte, aunque llore a escondidas. Todo son problemas para ella. Parece que le cayó una maldición, un mal de ojo o ambas cosas juntas. Lucha por salir a flote mientras le llueven piedras. Se resigna frustrada y sigue adelante deseando un futuro mejor...
Un buen día cuando estaba con ella a solas le pregunté si conocía a un tal Joaquín Sabina, un artistucho gallego (así llama ella a los españoles). Me dijo que sí, que de vez en cuando se dejaba ver por el Gran Rex o el Luna Park. Y entonces le di un beso en la mejilla, la apreté en un fuerte abrazo y, apartándole el pelo, le susurré suavemente al oído:
Parecía que hablaban de una mujer.
- Viste a la Juana?
- Sí, iba con la María pa’ casa de la Adela.
Te vas dando cuenta que con esa mujer llamada Argentina mantienes algo así como una relación sentimental cuando convives con ella. Una vez ella te da el visto bueno, comienza el affaire; una aventura novelesca, llena de pasión, traiciones, misterios, encuentros,…
Esa guapísima mina es rebelde y contestataria como todas las chicas jóvenes. Tiene unas enormes ganas de vivir, de salir de noche, beber por los bares, de charlar con amigos. Pero no os penséis que es inocente. Es muy madura para su edad. Tiene inquietudes culturales. Quiere ir al teatro, bailar tango, le encanta componer canciones y poemas.
Al estar con ella te besa en los labios dulcemente. Se enfada por nada y luego os reconciliáis felizmente. Es infiel por naturaleza pero imposible tenerla vigilada. Se entrega cuando hacéis el amor pero por la mañana tu cama estará vacía.
A pesar de su juventud ya es madre. Quiere mucho a sus hijos aunque no pueda mantenerlos. No les presta mucha atención porque quiere que vuelen libres, que sean autosuficientes. Ellos la adoran y siempre se acuerdan de ella orgullosos.
Lo que ellos ni vosotros ni yo mismo sabía es que La Argentina es prostituta. Ejerce la prostitución para conseguir algo de dinero extra. Trabaja las noches con orgullo, no pierde su dignidad. Sale a la calle y se vende por unas monedas. No mira a los ojos. Es arisca y soberbia. Con todo el daño que le han hecho, nadie ha podido con ella. Es fuerte, aunque llore a escondidas. Todo son problemas para ella. Parece que le cayó una maldición, un mal de ojo o ambas cosas juntas. Lucha por salir a flote mientras le llueven piedras. Se resigna frustrada y sigue adelante deseando un futuro mejor...
Un buen día cuando estaba con ella a solas le pregunté si conocía a un tal Joaquín Sabina, un artistucho gallego (así llama ella a los españoles). Me dijo que sí, que de vez en cuando se dejaba ver por el Gran Rex o el Luna Park. Y entonces le di un beso en la mejilla, la apreté en un fuerte abrazo y, apartándole el pelo, le susurré suavemente al oído:
“No, no puedo enamorarme de ti”.
domingo, 5 de julio de 2009
Argentinidad bien entendida
Os dejo unos versos (no es que sea poeta) que surgieron sólos una tarde justo a los 15 días de estar en Argentina, quizás cuando mi mente cayó en la cuenta que tanto ella como yo ya estábamos aquí y que, evidentemente, ya no había vuelta atrás...
Argentinidad bien entendida
Distante, navego por San Telmo y contemplo
una ciudad encantada por chamullos de cristinas,
de picaresca con guita,
de laburos muy precarios
y restaurantes salados.
Dibujo versos rosados en una Plaza de Mayo
y al fijarme en mis pañuelos
de defensas y dorregos andaba ya el poema lleno.
Qué lindo cruzar mirada al subte,
seguirte allá por el 9 de julio
hasta que te pierdo un 25 de mayo.
Mientras tanto manejo un auto de cartón
sin boleto de vuelta es mi pasaje de avión.
Y obvio extraño a los gallegos despedidos
pero muy piolas los porteños conocidos.
Ahora ya bajo en Retiro
a aprender tango en un bar.
Veo a mi negra bailar con su vestido
y quisiera cruzar el arco Monumental,
marcarle un gol al azar
y poder agarrar el colectivo
que me lleve a la casita
que tenemos en provincia
de Rosario Central.
No hay drama si tu me llamas,
hay quilombo si al revés...
¿Por qué quiero ser frutilla?
¿Pa que me comas con piel?
Argentinidad bien entendida
Distante, navego por San Telmo y contemplo
una ciudad encantada por chamullos de cristinas,
de picaresca con guita,
de laburos muy precarios
y restaurantes salados.
Dibujo versos rosados en una Plaza de Mayo
y al fijarme en mis pañuelos
de defensas y dorregos andaba ya el poema lleno.
Qué lindo cruzar mirada al subte,
seguirte allá por el 9 de julio
hasta que te pierdo un 25 de mayo.
Mientras tanto manejo un auto de cartón
sin boleto de vuelta es mi pasaje de avión.
Y obvio extraño a los gallegos despedidos
pero muy piolas los porteños conocidos.
Ahora ya bajo en Retiro
a aprender tango en un bar.
Veo a mi negra bailar con su vestido
y quisiera cruzar el arco Monumental,
marcarle un gol al azar
y poder agarrar el colectivo
que me lleve a la casita
que tenemos en provincia
de Rosario Central.
No hay drama si tu me llamas,
hay quilombo si al revés...
¿Por qué quiero ser frutilla?
¿Pa que me comas con piel?
Bienvenidos
Decisión difícil la de cambiar de aires...aunque dicen que éstos son buenos aires...
Empujado por la crisis que azota la economía mundial, por el deseo de conocer un país que me parece fascinante, por las ansias de conocimiento y aprendizaje de nuevos conceptos y técnicas y por un "ahora o nunca " y un "por qué no?", finalmente tomé la decisión.
Desde estos Buenos Aires me doy la bienvenida, con vuestro permiso, primero a mí.
A mí porque esto me servirá de desahogo, de diario de a bordo, de cuaderno de Pitágoras (como decía confundido de pequeño; pensaba que era donde tenía escrito su teorema).
Y ahora sí, os doy la bienvenida a todos, amigos y/o conocidos y/o curiosos, a este espacio donde compartiré, no sólo mi experiencia en tierras porteñas, sino que intentaré poneros al día de todo lo que pasa en el mundo de la publicidad, la comunicación y el protocolo de este lado del Atlántico.
Saludos para todos.
1 abrazo.
Empujado por la crisis que azota la economía mundial, por el deseo de conocer un país que me parece fascinante, por las ansias de conocimiento y aprendizaje de nuevos conceptos y técnicas y por un "ahora o nunca " y un "por qué no?", finalmente tomé la decisión.
Desde estos Buenos Aires me doy la bienvenida, con vuestro permiso, primero a mí.
A mí porque esto me servirá de desahogo, de diario de a bordo, de cuaderno de Pitágoras (como decía confundido de pequeño; pensaba que era donde tenía escrito su teorema).
Y ahora sí, os doy la bienvenida a todos, amigos y/o conocidos y/o curiosos, a este espacio donde compartiré, no sólo mi experiencia en tierras porteñas, sino que intentaré poneros al día de todo lo que pasa en el mundo de la publicidad, la comunicación y el protocolo de este lado del Atlántico.
Saludos para todos.
1 abrazo.
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